Los usos
Un solo tarro, mil gestos
La fuerza del sebo está en su versatilidad. Basta con una pizca calentada entre los dedos: aplícala sobre la piel limpia, en una capa fina. Estos son los rituales preferidos de nuestra comunidad.
Rostro
Por la noche, como cuidado nutritivo. Alivia la tirantez y las zonas secas.
Cuerpo
En codos, rodillas y talones. Ideal después de la ducha.
Labios y manos
Repara los labios agrietados y las manos castigadas por el invierno.
Bebé y pieles sensibles
La versión Sin Perfume, suave para las pieles más delicadas.

El ritual
Cómo aplicarlo
El sebo es concentrado: basta con muy poquito. El gesto correcto en cuatro tiempos.
- Toma una pizca de bálsamo
- Caliéntala entre las palmas hasta que se funda
- Aplícala en una capa fina sobre la piel limpia
- Masajea suavemente hasta su absorción
Testimonios
Sus rituales preferidos
★★★★★
“En las puntas del pelo y en las manos, se ha vuelto imprescindible en invierno.”
★★★★★
“Una pizca por la noche en el rostro y, al despertar, mi piel está rellenita. Impresionante.”
★★★★★
“Lo uso incluso en el culito de mi bebé. Ninguna reacción, solo bienestar.”