Un solo tarro, mil gestos
La fuerza del sebo está en su versatilidad. Basta con una pizca calentada entre los dedos: aplícala sobre la piel limpia, en una capa fina. Estos son los rituales preferidos de nuestra comunidad.
Rostro
Por la noche, como cuidado nutritivo. Alivia la tirantez y las zonas secas.
Cuerpo
En codos, rodillas y talones. Ideal después de la ducha.
Labios y manos
Repara los labios agrietados y las manos castigadas por el invierno.
Bebé y pieles sensibles
La versión Sin Perfume, suave para las pieles más delicadas.

Cómo aplicarlo
El sebo es concentrado: basta con muy poquito. El gesto correcto en cuatro tiempos.
- Toma una pizca de bálsamo
- Caliéntala entre las palmas hasta que se funda
- Aplícala en una capa fina sobre la piel limpia
- Masajea suavemente hasta su absorción
Sus rituales preferidos
“En las puntas del pelo y en las manos, se ha vuelto imprescindible en invierno.”
“Una pizca por la noche en el rostro y, al despertar, mi piel está rellenita. Impresionante.”
“Lo uso incluso en el culito de mi bebé. Ninguna reacción, solo bienestar.”