En FrenchTallow, creemos que un buen cuidado empieza por una buena materia y una historia clara. Así nace cada tarro de bálsamo.
Una materia noble, mucho tiempo olvidada
El sebo de vacuno nutrió la piel de nuestros antepasados durante generaciones. La industria cosmética lo fue sustituyendo poco a poco por agua, siliconas y conservantes. Nosotros hemos decidido volver a lo esencial.
Un origen que asumimos
Seleccionamos un sebo procedente de ganado alimentado con pasto. Aprovechar esta materia, en lugar de desperdiciarla, forma parte de un enfoque respetuoso «del morro al rabo».
Una purificación paciente
El sebo en bruto se purifica lentamente, en pequeños lotes, hasta obtener una base pura, estable y prácticamente inodora. No se añade agua: eso es lo que hace que nuestros bálsamos sean naturalmente estables, sin conservantes.
Envasado a mano, en Francia
Cada tarro se cuela y se envasa a mano. Nuestros envases —cristal ámbar, cristal esmerilado con tapa de bambú— se eligen para proteger la fórmula y durar.
Solo deberíamos poner sobre nuestra piel lo que podríamos comer.
Esa es la convicción que guía todo lo que hacemos. Descubre nuestra historia o explora nuestros bálsamos.