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Mi Batalla con la Crema de Manos de la Farmacia y el Bálsamo de Sebo que Ganó

2026-01-14 · Bourbon Vanilla

Mira, esto va sobre un bálsamo de sebo de vaca. De grasa animal. Con olor a vainilla y bourbon. Sé que suena raro. Pero quédate conmigo.

Todo empezó en diciembre, creo. Un martes. Hacía un frío que pelaba y mis manos eran un desastre. Como papel de lija, con esos cortes en los nudillos que escuecen con todo. Había comprado esa crema de manos de la marca de siempre, la azul, en el Carrefour. La que huele a… no sé, a químico con flores. Prometía 24 horas de hidratación. Mentira. Me la ponía y a la hora ya estaba otra vez seca, pero con esa capa pegajosa que se te queda en el pomo de la puerta. Una basura. Y eso que me costó como 8 euros.

Fue entonces cuando me salió en Instagram, no sé cómo, un anuncio de un tarro de crema. Decía “Bálsamo de Sebo Batido – Vainilla Bourbon”. Hecho en Francia. Yo pensé: “¿Sebo? ¿Como para hacer velas?”. Pero estaba tan harta de que nada funcionara que dije: “Qué demonios”. Y lo pedí. De una tiendita de Etsy. Aquí empieza lo bueno.

Por Qué Probé Poner Grasa de Vaca en la Piel

Suena asqueroso, lo admito. Cuando llegó el paquete, un tarrito de cristal pequeño, me quedé mirándolo. “Contiene sebo de vaca 100% grass-fed”, ponía. O sea, grasa de vaca alimentada con hierba. Batida hasta que queda con textura de nube. Mi mente iba a mil: ¿Voy a oler a cocina? ¿A parrilla?

Pero luego leí la explicación, muy por encima, la verdad. Algo de que los lípidos del sebo son muy parecidos a los del sebo humano, el que produce nuestra piel. Que por eso lo absorbe bien de verdad, que no se queda ahí encima como las siliconas de las cremas normales. Que es bueno para pieles secas, agrietadas, incluso para cosas como la psoriasis. Yo no tengo psoriasis, pero mis manos en invierno parecen las de un albañil. Así que, con más escepticismo que otra cosa, abrí el tarro.

La textura era… rara. No es una crema. Es como una manteca muy, muy esponjosa. Si clavas el dedo, se hunde sin esfuerzo. Y el olor. Dios, el olor. No es una vainilla empalagosa de postre. Es más… como vainilla de verdad, la vaina, con algo detrás. Algo cálido. No sé si es el bourbon, pero huele a invierno, a sofá y manta. No a farmacia. Eso ya fue un punto a favor.

La Gran Prueba: Sebo vs. Mi Estantería del Baño

Aquí viene la comparación de la que quería hablar. Tengo un cajón lleno de fracasos. La crema cara de ceramidas de esa marca francesa (30 euros, para llorar). La vaselina con cocoa de la farmacia (pegajosa, horrible). La loción de avena que huele a papilla.

La primera noche me puse el bálsamo de sebo solo en las manos. Una cantidad pequeña, del tamaño de un garbanzo. Al tocarlo, está frío. Pero al frotarlo entre las palmas, se funde al instante. No es aceitoso. Es… nutritivo. Es la palabra. Se absorbió en serio, en un minuto o dos. No quedó película. Y mis manos, por primera vez en semanas, no tuvieron esa tirantez inmediata que te hace cerrar los puños.

Al día siguiente, después de lavármelas como tres veces (café, fregar un plato… la vida), seguían bien. No perfectas, pero bien. Con la crema azul, a la primera lavada ya estaba otra vez en la casilla de salida.

Entonces me aventuré. Lo usé en los codos, que los tengo como la corteza de un árbol. Y en la cara. Sí, en la cara. Tenía un poco de miedo, mi piel es normal pero se pone un poco rebelde con el frío. Usé muy poco, lo justo. Y amanecí sin un grano nuevo, y la piel… tranquila. Hidratada pero no grasa. Fue un “oh” momentáneo. De esos en los que te quedas mirando al espejo y piensas: “¿En serio?”.

Mi Piel Después de Unas Semanas (Sin Poesía, Prometo)

No voy a decir que tengo la piel de un bebé. No. Pero las mejoras son concretas, las puedo tocar. Los cortecitos en los nudillos desaparecieron en como cuatro días. Los codos ya no raspan. Pasan la prueba del suéter negro sin problema. La zona de la barbilla, que siempre se me descama con el viento, este año no. Es como si mi piel estuviera… más fuerte. Menos frágil. Ya no siento esa urgencia loca de hidratarme cada dos horas.

Y el olor. Es un detalle, pero importante. Usar algo que huele a vainilla bourbon por la noche, en vez a perfume de laboratorio, es un pequeño placer. Te cambia el gesto. Relaja. Parece una tontería, pero no lo es.

Ah, y lo compré en una tienda de Etsy que se llama [Nombre de la Tienda], por si alguien se lo pregunta. No me patrocina nadie, ojalá. Simplemente funcionó.

Preguntas Rápidas Que Me Hacen (O Que Yo Me Hice)

¿El sebo de vaca es bueno para la cara? Pues mira, en mi experiencia, sí. La explicación que vi es que, al ser tan similar a lo que nuestra piel produce de forma natural, no la confunde. La nutre en lugar de taparla. A mí no me ha salido ningún brote, al contrario.

¿No obstruye los poros? Según todo lo que he leído después de usarlo (por curiosidad), el sebo refinado y batido como este no es comedogénico. O sea, no tapa. Se absorbe. Yo lo noto así. No es graso, es emoliente. Hay diferencia.

¿A qué huele el de Vainilla Bourbon? A vainilla de verdad, no a helado. Con un fondo… ahumado, cálido. No es dulzón. Es un olor profundo. A mí me recuerda un poco a las vainas de vainilla que venden a veces en las tiendas de especias. Muy agradable, nada artificial.

Entonces, ¿Merece la Pasada el Lío?

Mira, si estás harta de gastarte dinero en potingues que prometen milagros y solo te dejan las manos pegajosas, sí. Si la idea de usar grasa animal te da un poco de repelús, te entiendo. A mí también. Pero a veces las cosas simples son las que funcionan. Nuestras abuelas usaban manteca de cerdo para la piel, ¿no?

Este bálsamo de sebo batido con olor a vainilla bourbon no es una solución mágica para todo. Pero para una piel seca, castigada por el frío, que no responde a lo comercial… es un cambio de juego. De verdad. Mi tarro ya va por la mitad y sé que voy a pedir otro. Incluso le regalé uno a mi hermana para Navidad, y ella, que es más escéptica que yo, ya me ha escrito dos veces para decirme que sus piernas ya no parecen un mapa de escalas.

Al final, es eso. Funciona. No hace falta más floritura. Si tu piel está pidiendo ayuda a gritos y lo normal no va, quizás merezca la pena echarle un ojo a esto de la cosmética natural de sebo. Yo, al menos, no vuelvo a la crema azul.

Whipped Tallow Balm - Bourbon Vanilla

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