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Bálsamo de Tallow de Piña: Lo que Pasó Cuando Cambié Mi Crema Cara

2026-01-18 · Pineapple

Estaba ahí, en el baño a las once y pico de la noche, mirando el frasco nuevo que acababa de abrir. Huele a piña. Pero no a piña de limpiador, más bien a piña de verdad, la que te comes en la playa y te chorrea por el brazo. Me quedé mirándolo. Es grasa de vaca. Sebo de res, para ser exactos. Batido hasta que queda como una nube. Y yo me lo iba a poner en la cara. El invierno había convertido mi piel en algo parecido a un mapa de carreteras secas, especialmente entre las cejas y en los pómulos, y las cremas de 40 euros de la farmacia solo servían para que brillara como un donut durante media hora antes de que la tiritera volviera. Así que, desesperada y un poco escéptica, había pedido este bálsamo de sebo de vaca, o tallow balm, de una tiendecita de Etsy. La descripción decía algo sobre que imita el sebo humano y se absorbe de verdad. Suena raro. Pero ahí estaba.

Mi rutina de skincare natural antes de esto era un desastre. Tenía el típico serum de ácido hialurónico que compré en una oferta, una crema hidratante con un nombre francés imposible que olía a perfume barato, y un montón de muestras que nunca usaba. Gastaba un dineral. Y mi piel seguía teniendo esa textura de papel de lija en las mejillas, sobre todo con el frío de enero. La calefacción la seca todo. Hasta el aire.

Cómo Empecé a Usar Tallow en la Cara

Todo empezó con un vídeo. O con un comentario. No me acuerdo bien. Alguien hablaba de usar grasa animal para la piel y yo pensé, qué asco, la siguiente cosa será untarse bacon. Pero luego leí más. Sebo de vaca alimentada con pasto. Hecho en Francia, según el frasco. Lo baten, le ponen aceites esenciales, y listo. No tiene mil ingredientes que no puedas pronunciar. Solo eso. La teoría es que nuestra piel produce sebo, y el sebo de vaca es molecularmente parecido, así que la piel lo reconoce y lo absorbe de verdad, no se queda ahí encima como una capa plástica. Para líneas finas, labios agrietados, piel seca. Todo lo que yo tenía.

Así que un martes por la noche, probablemente, hice el pedido. Costó unos 24 euros con el envío. Llegó en un paquete pequeño, con un papel de regalo cutre pero mono. El bálsamo en sí venía en un tarro de cristal. Al abrirlo, la textura es rara. No es una crema. Es como mantequilla muy muy blanda, o como la nata montada cuando la dejas fuera de la nevera un rato. Se hunde el dedo sin esfuerzo. Y el olor. A piña. Pero no artificial. Dulce, sí, pero no empalagoso. Como el ambiente en una frutería en verano. Alegre. Raro para un producto de piel, la verdad.

La primera vez que me lo puse fue después de lavarme la cara. Una cantidad mínima, del tamaño de un guisante. Lo froto entre las manos para calentarlo y luego lo aplico. Se funde al contacto con la piel. No deja una sensación grasienta. Es lo más raro. Esperas sentirte pringosa y no lo estás. La piel se queda… tranquila. Suave, pero no por una capa encima, sino porque está hidratada por dentro. No sé si me explico. Fue la primera señal.

Lo que Este Bálsamo de Tallow de Piña Hace en Realidad

No es magia. No me desperté al día siguiente con la piel de un bebé. Pero sí noté algo inmediato: cero tirantez. Normalmente, después de lavarme la cara, tengo que correr a ponerme crema o parece que me van a salir grietas. Con esto, esa sensación desapareció. Por completo. Mi piel se sentía… nutrida. Es la palabra. No solo húmeda, sino alimentada.

Lo empecé a usar todos los días. Por la mañana, después de lavarme con agua solo, y por la noche, como último paso. Se convirtió en la base de mi rutina de skincare natural de invierno. Lo bueno es que con un tarro pequeño te dura una barbaridad, porque necesitas muy poca cantidad. Un poco para la cara, otro poco para las manos si están secas (y en invierno, lo están siempre). Incluso me lo puse en los codos, que son mi punto débil, siempre ásperos. Y ahí, la diferencia fue más rápida.

Al cabo de una semana más o menos, mi novio me dijo “¿te has hecho algo en la cara?”. No era un cumplido espectacular, era más una pregunta casual mientras veíamos la tele. “Se te ve más… lisa”. Y era verdad. Esas zonas de papel de lija en los pómulos habían suavizado. No habían desaparecido, pero ya no raspaban cuando me pasaba el dedo. Las líneas finas de la frente, las que aparecen cuando levanto las cejas, se veían menos marcadas. Menos como surcos y más como… sombras suaves. El maquillaje, los dos días a la semana que me lo pongo, se aplicaba mucho mejor. No se acumulaba en las zonas secas.

Aquí está el truco, creo. No es que el tallow balm sea un rellenador milagroso. Es que cuando tu piel está realmente hidratada y no deshidratada crónicamente, todo se ve mejor. Tiene un brillo sano, no graso. Se siente flexible. Incluso un granito que me salió (por el estrés, supongo) se calmó mucho más rápido cuando le puse un poquito de esto alrededor, sin taparlo. No lo cura, pero no lo empeora. Y para los labios agrietados es lo mejor que he usado. Mejor que la vaselina. Porque la vaselina sella, pero esto cura.

Mi Piel Después de Unas Semanas de Uso Diario

Ya llevo casi dos meses. El tarro está por la mitad. Mi ritual nocturno ahora es simple: agua templada, a veces un limpiador suave si llevo maquillaje, y el bálsamo de tallow. Punto. He dejado de usar tres productos diferentes. He ahorrado dinero, espacio en el estante y tiempo.

Los resultados no son dramáticos, son reales. No tengo la piel de porcelana. Tengo mi piel, pero más feliz. Las zonas secas persistentes han remitido. La textura general es más uniforme. Ya no me pica la cara cuando salgo al frío. Es una mejora constante, lenta, pero sólida. Como cimientos. No es un parche rápido.

¿Lo más raro? Que echo de menos ponérmelo cuando, por pereza, un día me salto la rutina nocturna. La piel no vuelve al estado desastre de antes, pero se siente menos… cómoda. Menos ella misma. Es como cuando bebes suficiente agua durante días y tu cuerpo se acostumbra. Notas la diferencia.

Le hablé de esto a mi madre, que tiene la piel muy seca también. Ella puso el grito en el cielo. “¿Grasa de vaca? ¿Estás bien?”. Le mandé un enlace a la tienda de Etsy donde lo compré, PetitPotager creo que se llama, solo para que viera las fotos y las reseñas. Al final no lo ha comprado, pero al menos ya no piensa que estoy loca. Mi amiga Clara, en cambio, sí que pidió uno, el de lavanda. Le llegó la semana pasada. Ya veremos.

¿Lo Volvería a Comprar?

Sí. De hecho, tengo el enlace guardado en favoritos para cuando se me acabe. No voy a decir que es el único producto que usaré el resto de mi vida, porque quién sabe. Pero para el invierno, para el frío seco que mata mi piel, se ha convertido en un imprescindible. No es barato, pero si lo comparas con el gasto en tres productos separados que no funcionaban, al final sale a cuenta. Y la sensación es otra. Es como alimentar la piel, no solo cubrirla.

Si estás pensando en cambiar a productos naturales y tu piel es seca, sensible o simplemente está enfadada con el invierno, esto podría funcionarte. No esperes un milagro en 24 horas. Espera una mejora constante. Una piel más resistente. Menos reactiva.

Al final, es gracioso. Pasé de “qué asco, grasa” a “esto es lo que mi piel quería desde siempre”. La naturaleza es rara a veces.

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Preguntas Rápidas Que Me Hacen

¿Es bueno el sebo de vaca para la cara? Pues sí, según mi experiencia y lo que he leído. La idea es que los lípidos son parecidos a los de nuestro sebo natural, así que la piel los reconoce y los absorbe bien. No se queda ahí como un pegote. Hidrata en profundidad.

¿El bálsamo de tallow obstruye los poros? En mi caso, no. Todo lo contrario. Al estar tan bien absorbido, no tapa nada. Mi piel es normal a seca, eso sí. Si tienes la piel muy grasa y con tendencia acnéica, quizá probaría con una cantidad mínima en una zona pequeña primero.

¿A qué huele el bálsamo de tallow de piña? Huele a piña de verdad. Dulce, tropical, como a verano. No es un aroma químico o artificial. Es alegre. Se nota al abrir el tarro y luego en la piel se queda un rastro muy suave, nada intenso. A mí me gusta, le da un toque fresco al ritual.

En fin. Si tu piel está pasando un mal invierno y los productos normales no hacen más que ponerle una tirita, quizá merezca la pena echarle un vistazo a esto del tallow balm. A mí me cambió la cara. Literalmente.

Whipped Tallow Balm - Pineapple

Whipped Tallow Balm - Pineapple

Grass-fed whipped tallow balm

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