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Mi Piel y la Manteca de Ternera: La Verdad Sobre Este Bálsamo de Pera

2026-01-14 · Pear

Okey, esto va a sonar raro. Pero tengo que contarlo. Mi piel en invierno es un desastre. No es seca, no es grasa, es… complicada. Como esa tía que no sabe qué quiere pedir en un bar. Se pone tirante, se enrojece por nada, y en las mejillas parece papel de lija. Y lo peor es la zona T. Brilla. Un brillo feo, de grasa, pero si me echo crema ahí, parece que me han untado mantequilla. Un lío.

Había probado de todo. Cremas carísimas de farmacia que olían a hospital. Geles que prometían “hidratación sin grasa” y me dejaban la cara como un tomate. Aceites que eran un pegote. Hasta probé esa vaselina pura que recomiendan. Error. Desperté con la almohada pegajosa y un grano nuevo en la barbilla. Estaba harta. Y gastando un dineral.

Entonces, en algún rincón de internet, leí sobre el bálsamo de sebo de ternera. Tallow balm. En español suena peor: manteca de vaca. Para la cara. Lo pensé. ¿En serio? ¿Grasa de vaca? Me imaginé oliendo a parrilla. Pero también leí que era lo que usaban antes, que la grasa animal es lo más parecido a lo que produce nuestra piel. Y mi desesperación en diciembre, con el viento cortándome la cara, pudo más. Encontré uno en una tienda de Etsy, hecho en Francia, de vacas de pasto. Y con aroma a pera. Eso me convenció. Si iba a untarme grasa, que al menos oliera a algo agradable.

Cómo Empecé a Usar Tallow en la Cara (Con Escepticismo)

Llegó en un bote de cristal pequeño. Blanco. La textura era rara. No es una crema. Es más… manteca. De la de verdad. Si la tocas con el dedo, cede pero es firme. La saqué un poco. Huele. Bueno, huele a pera. Pero no a chicle de pera. Es más suave. Como si hubieras pasado por delante de un peral, muy rápido, y te hubiera llegado un poco de olor. No es dulzón. Es fresco. Raro, pero agradable.

Mi ritual la primera noche fue cómico. Me lavé la cara con mi gel normal. La sequé. Y me quedé mirando el bote. “Vale, allá vamos”. Me puse una cantidad minúscula en la yema de los dedos. La froté para calentarla. Se derrite con el calor del cuerpo, se vuelve más oleosa. Me la apliqué. Esperé la sensación pegajosa, grasienta.

Y no llegó.

Esa fue la primera sorpresa. Se absorbió. No del todo al instante, pero en un minuto ya no estaba brillante. Mi piel se sentía… protegida. No untada. Era una sensación extrañísima. Como si hubiera puesto un escudo invisible. Y no olía a nada. El aroma desaparece al instante. Me fui a la cama esperando despertar con la cara llena de granos.

Al día siguiente, mi piel no estaba roja. Eso ya era algo. Y no estaba tirante. Lo que más me chocó fueron los labios. Los tengo siempre agrietados en invierno. Esa mañana, no. Estaban blandos. Sin haber usado nada específico. Solo el resto del bálsamo que me pasé por ahí sin querer. Ya tenía mi primer dato: este bálsamo de sebo natural para piel sensible podría ser algo.

Por Qué la Manteca de Ternera Para la Piel Tiene Sentido (En Realidad)

Aquí es donde me puse a leer un poco, porque me picó la curiosidad. Resulta que el sebo humano (el aceite que produce nuestra piel) y la grasa de los animales rumiantes son muy parecidos en composición. Tienen un montón de ácidos grasos que a nuestra piel le suenan familiares. Por eso lo absorbe tan bien. No se siente como un cuerpo extraño.

No es magia. Es bioquímica simple. Nuestra piel reconoce esos lípidos y dice “ah, esto es mío”. Y se lo queda. Lo usa para reparar esa barrera que el frío, el calor y los lavados agresivos se cargan. Para una piel reactiva como la mía, que se altera con cualquier químico raro, esto era como volver a lo básico. Lo más básico posible: grasa, agua, y un aroma suave de pera.

Empecé a usarlo solo de noche. Luego, en las mañanas de mucho frío, me ponía una capa finísima antes del protector solar. Mi base de maquillaje ya no se me quedaba en escamas en la nariz. Eso fue un cambio de juego. De verdad. Llevaba años lidiando con eso. Y un bote de manteca de ternera lo arregló. Es irónico.

Lo Que Este Bálsamo de Tallow de Pera Hace (De Verdad)

No voy a decir que es un producto milagroso. Pero para mis problemas específicos, funcionó donde otros fallaron. No es una crema hidratante al uso. Es un reparador. Es como darle a tu piel los ladrillos que le faltan para reconstruir su propio muro.

Lo uso en: - La cara: Después de lavarla, siempre. Una cantidad tiny. Es el mejor bálsamo de tallow para piel deshidratada y reactiva que he probado. Punto. - Los labios: Antes de dormir. Nunca más he necesgado cacao. En serio. - Los codos y rodillas: En invierno se me ponen grises y ásperos. Un poco de esto los ablanda al instante. Parece magia, pero es grasa. Buena grasa. - Manos: Si he lavado platos o salido sin guantes, me froto el sobrante de los dedos en el dorso de las manos. No queda pegajoso. Absorbe.

Lo que noté después de unas semanas: - Menos rojeces. Mi piel ya no se sube por las escaleras por cualquier cosa. - Cero tiranteces. Incluso después de la ducha con agua caliente (lo sé, es malo, pero hace frío). - Textura más uniforme. Esos granitos diminutos que me salían en la mandíbula desaparecieron. - Un brillo sano. No graso. Un “glow” que viene de dentro. Mi novio me dijo “te veo descansada”. No estaba más descansada, solo tenía la piel feliz.

El invierno pasado fue el primero en años en el que no sufrí. No tuve que estar constantemente pensando en mi piel. Eso no tiene precio. Y el bote me duró tres meses usando un poquito cada día. Lo compré en una tiendita de Etsy que se llama… espera, déjame buscarlo… “Milk & Honey” o algo así. La verdad, no recuerdo el nombre exacto, pero si buscas “whipped tallow balm pear” en Etsy, te sale. El envío desde Francia tardó una semana.

¿Volvería a Comprarlo? Y Para Quién Sirve

Sí. De hecho, ya pedí el segundo. Y le regalé uno a mi madre, que tiene psoriasis en los codos. A ella también le ha ido bien. Le calma el picor y la descamación. No es una cura, pero le da alivio. Ella lo llama “la manteca milagrosa”.

¿Para quién creo que es este bálsamo de sebo? - Para pieles sensibles que no toleran fragancias fuertes ni listas de ingredientes kilométricas. - Para pieles secas y deshidratadas que beben crema y siguen teniendo sed. - Para personas con piel mixta (como yo) que no saben qué demonios echarse. - Para labios agrietados crónicos. - Para usar en invierno como escudo protector.

No creo que sea para todo el mundo. Si tu piel es muy grasa y con acné, quizá no. Aunque he leído a gente con acné que le va bien porque regula la producción de sebo. Quién sabe. La piel es rara.

Para mí, ha sido un descubrimiento. De esos que te hacen replantearte todo lo que te han vendido. A veces lo más simple, lo más antiguo, es lo que mejor funciona. Suena a frase de abuela, pero en este caso, es verdad.

Preguntas Rápidas Que Me Hacen

¿Es buena la manteca de ternera para la cara? Sí, pero tiene que ser de buena calidad, de animales de pasto, y bien procesada. Nuestra piel la reconoce y la absorbe bien. No es lo mismo que untarte la grasa del filete del supermercado, ojo.

¿El bálsamo de tallow obstruye los poros? En mi experiencia, no. Al revés. Como se absorbe tan profundo, no se queda ahí encima taponando. Pero cada piel es un mundo. Si eres muy propenso a los puntos negros, pruébalo en una zona pequeña primero.

¿A qué huele el bálsamo de tallow de pera? Huele a pera, pero no de manera artificial. Es un olor suave, fresco, que desaparece en segundos cuando te lo pones. No deja rastro. Si le tienes miedo a oler a frutería, no pasa nada.

Whipped Tallow Balm - Pear

Whipped Tallow Balm - Pear

Grass-fed whipped tallow balm

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