La Crema de Tallow de Pera: Lo Que Hago Todas las Noches (Y Por Qué)
Estoy en el baño. Son como las 10:45 de la noche, miro el frasco de crema de sebo de pera que tengo ahí, al lado del grifo que gotea un poco. El de la pera. No sé por qué me da cosa decirlo, "sebo". Suena raro. Grasa de vaca. Pero ahí está, y es lo último que me pongo en la cara antes de dormir. Siempre. Mi rutina con el bálsamo de tallow es eso, el punto final. El invierno pasado mi piel era un desastre, se me partían las manos, la cara se ponía tirante, y probé de todo, cosas carísimas que olían a spa y todo. Nada. Esto fue como un acto de desesperación, la verdad. Y ahora es lo único que repito. Esa es la cosa.
Mi pie está dormido, por cierto. Llevo mucho rato de pie. Da igual.
Cómo Empecé a Ponerme Tallow en la Cara (Sin Asco)
Fue en diciembre. Hacía un frío que pelaba. Yo, escéptica total. Había leído en algún lado sobre el skincare con sebo de vaca, que era lo de antes, que mimifica el sebo humano, que absorbe bien. Todo eso sonaba muy bonito pero en mi cabeza era: "voy a untarme manteca de bistec". Pero mi presupuesto para cremas milagrosas estaba en cero, y en Etsy vi este bote pequeño, hecho en Francia, de vacas alimentadas con hierba. El de olor a pera. Pensé: "suena menos a cocina que el normal". Y lo pedí.
Llegó en un paquete pequeñito. El bote es de vidrio, con una tapa de madera. Parece algo que tu abuela tendría en el tocador, pero en buen plan. La textura es rara. No mala rara. Es como una nata montada muy, muy espesa. No es grasa líquida, para nada. Es como una crema batida, pero sólida. Metes el dedo y se hunde sin esfuerzo, se derrite al contacto con la piel al instante. Eso fue lo primero que me gustó. No deja los dedos pringosos. Se va. Se absorbe. Yo esperaba quedar brillante como un donut, pero no.
Ah, y el olor. Esto es importante. No huele a pera de chuchería. No es dulzón. Es... fresco. Ligero. Como si hubieras pasado por delante de un peral en flor, muy rápido, y te queda un recuerdo del aroma. No es empalagoso. Es sutil, pero está. A mi novio, que odia los perfumes fuertes, ni se le nota. Dijo: "huele a limpio". Ya está.
Mi Rutina Diaria Con el Bálsamo de Tallow (El Desglose)
Todo empieza con la limpieza, uso un gel normalote. Después, a veces un serum con ácido hialurónico si me acuerdo. Pero el final, el broche de oro, es esto. Saco una cantidad mínima, del tamaño de un garbanzo. Con eso me da para toda la cara y el cuello. Lo saco con la uña, lo pongo en el dorso de la mano para que se temple un poco.
Lo aplico con las yemas de los dedos. Presiono, no arrastro. Empezando por las mejillas, la frente, la barbilla. La sensación es fría al principio, por la temperatura de la habitación. Pero en dos segundos se funde. Literalmente desaparece. No hay que masajear durante diez minutos. Se va sola. Lo que noto es un peso, un calorcillo muy tenue. Como si la piel respirara hondo y se relajara. No es grasiento. Es... nutritivo. Esa es la palabra. Como si la piel tuviera hambre y esto fuera el plato principal.
Los días que estoy hecha polvo, o que he pasado mucho viento, me pongo un poco más. En las manos también, sobre todo en los nudillos, que se me agrietan siempre. Lo de las manos es un game-changer. Lavo platos, y en vez de quedarme con la piel de lagarto, al salir me pongo un poco de esto y en cinco minutos está como nueva.
¿Y por la mañana? A veces. Si hace mucho frío, me pongo una capa finísima antes de la crema solar. Actúa como una barrera. Pero su momento estrella es la noche. Es el último paso. Apago la luz y me meto en la cama sabiendo que mi piel no se va a despertar tirante. Eso antes me pasaba siempre.
Lo Que Noté Después de Unas Semanas (De Verdad)
Esto no es magia. No te despiertas con la piel de un bebé. Es más sutil. La primera semana noté que ya no me escocía la cara al salir de la ducha con el aire seco. Eso fue enorme. Luego, que el maquillaje (el poco que uso) no se me acumulaba en las patas de gallo. Se quedaba más uniforme.
Pero el momento "ah, vale" fue con las líneas de expresión. Tengo una en la frente, de fruncir el ceño cuando trabajo. No es un surco, pero se ve. Con cremas normales se suavizaba un rato y luego volvía. Con esto, noté que por las mañanas estaba más relajada, menos marcada. No ha desaparecido, ojo, soy una persona que gesticula. Pero parece... descansada. Como si la piel alrededor tuviera más flexibilidad. No sé cómo explicarlo mejor.
La zona más sensible, alrededor de los ojos, la tolera bien. Eso me sorprendió. No me escuece. Y en invierno, el clásico enrojecimiento de las mejillas por el frío ha disminuido un montón. Mi piel parece más tranquila. Menos reactiva. Como si por fin tuviera lo que necesitaba y dejara de quejarse.
¿Es por eso de que el sebo de vaca es similar al nuestro? Puede. Tiene sentido. No bloquea los poros porque la piel lo reconoce, lo absorbe y lo usa. No se queda ahí encima como una película de plástico. Es diferente.
Compré un segundo bote hace un mes. El primero me duró como tres meses, usando una vez al día. No está mal.
Preguntas Rápidas Que Me Hacen
¿El sebo de vaca es bueno para la cara? Pues mira, en teoría sí, porque los lípidos son parecidos a los que produce nuestra piel. Se absorbe bien y le da justo lo que necesita para reparar la barrera natural. No es un invento nuevo, es de toda la vida. A mi piel sensible le ha venido genial.
¿El bálsamo de tallow obstruye los poros? En mi experiencia, no. Para nada. Al revés. Como lo absorbe todo, no tapa nada. Si usas una cantidad lógica (un garbanzo, no una cucharada), desaparece. No me ha salido ningún granito por usarlo, y mi piel es de las que se enfada por todo.
¿A qué huele la crema de tallow de pera? Huele bien. No es un perfume fuerte. Es como una pera madura, pero no dulce, mezclada con algo fresco, herbal. Muy ligero. Se va en unos minutos. No te deja oliendo a frutería. A mi me gusta, es agradable sin ser molesto.
Bueno, y eso es todo. Mi rutina con el bálsamo de sebo. No es nada del otro mundo, pero funciona. Después de probar mil cosas caras que prometían el cielo, esta simpleza de grasa de vaca batida con olor a pera ha sido lo que ha arreglado el desastre invernal de mi piel. No sé si será para todos, pero si tu piel está tirante, seca, reactiva, o simplemente no responde a nada… esto podría ser una opción. Yo lo compré en una tiendita de Etsy, buscando "whipped tallow balm pear". Y sí, probablemente pida un tercero cuando se acabe este. Porque al final, lo que importa es que funcione. Y esto, de alguna manera rara y antigua, lo hace.
